WILSON CASTAÑEDA CASTRO - DERECHO LGBT - castanedawilson@une.net.co.
Nuevamente el espacio público es adverso para la población LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans), particularmente para un sector de ésta población, que en términos de la legislación de los derechos humanos, esta en una emergencia humanitaria[1], pues a pesar de los avances en la visibilización y discusión en el país de las libertades sexuales frente a la hegemonía heterosexual, los abusos y violaciones en términos de discriminación para esta población, siguen siendo sistemáticas, se caracterizan por su alto grado de impunidad y por cierta complacencia moral de los sectores poderosos e influyentes de la sociedad. Estas violaciones que con especial connotación se han “encarnizado” en la población “Trans” o familiarmente conocida como “T” (que hace referencia al ejercicio de transformar, cambiar de forma o ir más allá) agrupa Transexuales, Transgeneristas y Travestis (además de los Drag Queen)[2], quuienes en el espectro de la diversidad sexual, perecieran ser con su manera de construir su imagen corporal y por la manera de materializar sus ideales, las que han asumido de manera más clara un desafío en continua tensión con “el deber ser” y las estructuras disciplinadas e impuestas de la sociedad.
En esta ocasión dos casos: en el primero, un travestí en el sector de Alfonso López de Cali, murió apuñaleado cunado se dirigía al cerro la cruz, lugar donde vienen apareciendo letreros que anuncian persecución y amenazas para los Trans que circulen o pasen por este cerro que es un lugar de continua actividad cultural en esta ciudad; en segundo lugar, en la capital del Atlántico, el agente de la policía Diego Édinson Quiroz Posada, en una práctica claramente transfobica (odio a los Trans), dio muerte con arma de fuego a los travestis Barranquilleros Willis Argemiro Alarcón Badillo, de 30 años, y Erick de Jesús Mendoza Cruz, de 22 años, el hecho se registró en distintos sitios en la madrugada del pasado sábado; según testigos no se dieron ni discusiones, ni contravenciones previas a esta ejecución, además los móviles muestran claramente que era un hecho premeditado, pues no estaba de servicio y portaba armas, sin estar autorizado y entre uno y otro crimen pasaron alrededor de una hora, estos en diversos puntos de la ciudad, lo que deja sin peso, el argumento de la defensa del policía, que acusa que su defendido estaba en un alto nivel de alicoramiento y por ende no estaba en uso de sus facultades mentales. Esta situación expresa claramente una ejecución sistemática y premeditada por un miembro de una institución que esta llamada a velar por todos los ciudadanos, con especial atención a aquellos más vulnerables. El agente de policía, quien fue capturado por el Ejército en la madrugada del día de los hechos. del asesinato de Mendoza Cruz, ocurrido en inmediaciones del parque ubicado en la calle 45 con carrera 41 de Barranquilla, recibió medida de aseguramiento sin beneficio de excarcelación por el juez primero penal municipal con funciones de control y garantías y luego fue trasladado a la cárcel modelo de ésta ciudad.
Al rechazar profundamente este acto atroz que va en contravía de la construcción de una ciudadanía incluyente, nos parece más preocupante el blog que éste asesinato genero en el periódico el Heraldo, diario de principal circulación de la ciudad de Barranquilla; con expresiones que no vale la pena traer a colación, pero que demuestra que aún una gran parte de la sociedad aprueba este tipo de prácticas, porque en sus lógicas de construcción del orden social, expresiones del libre desarrollo de la personalidad como estas no son reconocidas no son toleradas y los siguen señalando al lado de los criminales y delincuentes.
Las pocas estadísticas que en el ámbito Nacional y local tenemos sobre la violación los derechos humanos por Homofonía, Lesbofobia, Transfobia o crímenes de odio, dejan la evidencia de una cantidad de violaciones a los derechos humanos y una invisibilización a estas violaciones por prejuicios morales, incluso no es extraño, verlas compartiendo estadísticas de operativos positivos por parte de la fuerza pública, al dado de los asaltantes, los violadores, los delincuentes o en términos generales como a muchos de ellos se refiere la fuerza pública “los desadactados”. Todavía tengo viva la imagen del principio del año 2007 cuando nos sacudía la noticia de un travestí que en la ciudad de Medellín, barrio Manrique, asesinó a un menor de dos años de edad, al parecer para vengarse de su padre. Fueron muchas las columnas de los periódicos locales, que pulpitiaron la vida trans como un ejercicio de la criminalidad, la inmoralidad y la aberración; y su bien repudiamos ese hecho con toda la razón y confiamos en el proceder de la justicia, pues como población no encarnamos la violencia, nos duele que sea una lápida más que coloquemos sobre nuestros compañeros y compañeras Trans que en su inmensa mayoría, diría que con contadas excepciones son ciudadanos íntegros, personas de bien, respetuosas de los demás, y decididas consigo mismas. Sin embargo expresiones como las manejadas por los medios de comunicación en esa ocasión, levantaron ánimos recalcitrantes de devotos del moralismo que a nombre de la “limpieza social”, siembran el terror en nuestras calles y particularmente con nuestras compañeras y compañeros Trans.
En Medellín, son muchas las violaciones a los Trans, que ocupan tradicionalmente sectores de la ciudad, como San Diego, la 30 y la 33 a la altura del centro y los alrededores de Rojas Pinillas y Barbacoas en la comuna 10, en estos lugares y en la cotidianidad de sus barrios y sectores son victimas constantes de amenazas por grupos armados que operan en la ciudad a algunas las han asesinado, con fuertes e indescriptibles marcas sobre su cuerpo como señal de rechazo a su digno modo de vida, además deben soportar la persecución y abuso de autoridad por parte de la fuerza pública y hasta macartizados por la misma población lgb, que en ocasiones las excluye y las desconoce como personas de derechos. Son muchas las historias que en los lugares de Homosocialización se cuentan de Trans desaparecidas, violadas, asesinadas, extorsionadas, excluidas pero ante todo silenciadas y anuladas, pues a la violación se suma la creciente exclusión, en una ciudad que aunque crece en teóricamente en inclusión, invisibiliza a al población Trans en acciones educativas, laborales y en materia de salud que les garanticen una vida digna.
Ojala que actos como el de este fin de semana que estremeció a Barranquilla y afecta el proceso de consolidación de la población LGBT, no vuelvan a ocurrir, que la justicia sea ejemplar con este tipo de conductas de aquellos que están puestos para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos sin excepción, respetar las diferencias y contribuir para que estos actos no sean justificados por una sociedad que considera la diversidad como una amenaza al orden social y por ello justifican acciones de odio y exclusión.
[1] Una emergencia humanitaria se puede definir como una profunda crisis social donde un grupo de personas mueren y sufren la violación a sus derechos, la enfermedad, el hambre y el desplazamiento debido a desastres naturales y los provocados por el hombre, mientras que otros pueden beneficiarse de él (Väyrynen 1996:19).
[2] TRANSEXUAL: Una persona que se presenta así misma como una disforia de género donde su sexo biológico y su identidad sexual se viven de forma opuesta.
TRANSGERO: personas cuya identidad y expresión de género, en diferentes grados no corresponde a su sexo genético
TRAVESTI: hombre y mujer que disfruta usando ropa del otro sexo, o aparentando ser del otro sexo independientemente de su orientación sexual.
DRAG QUEEN: Hombre o mujer que en ciertas ocasiones se viste de forma excéntrica asumiendo representaciones del sexo opuesto (especie de transformismo).
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