Juanes habla español…y uno, pues habla ¡marica! – Los geolectos y sociolectos como una actitud revolucionaria y de resistencia.

A propósito de los modelos de resistencia a las culturas fóbicas y homofóbicas.

A excepción de mi amiga María Borealia y del periodista Lucho, quienes han aprendido a respetarme, no a validarme, en esa actitud irreverente desde el lenguaje y el uso descuidado de las normas escritúrales, gran parte de los muchos cultos que reciben mes a mes mis Maricadas que uno piensa y otros tantos escritos de opinión o información sobre la incidencia política LGBT desde las cotidianidades, me responden haciéndome correcciones, amorosas según ellos y ellas, sobre todo de palabras que, dicen, podrían nombrarse con un lenguaje mas universal. Tienen toda la razón. Pero siento contradecir mi esencia revolucionaria tratando de ajustarme a los cánones de ese español estándar que quiere la oficialidad mantengamos, todos, como un lenguaje universal y neocolonizador en contra de nuestras particularidades. Formas cultas para decir las cosas que, por ejemplo, le permitieron al rey de España en días pasados, mandar callar al mal hablado Hugo Chávez -el rey manda-, en una actitud llena más de sentido de censura, que de mesura.
No me meteré en política ni en asuntos oficiales idiomáticos, pero a diferencia de esas cultas personas a quienes admiro profundamente, nunca aspiré a ser otra cosa que lo que he venido descubriendo y reafirmando que soy: un marica más. Y un marica que en actitud revolucionaria y de resistencia, habla marica.

Lo de hablar marica ya lo tenía claro desde mi formación como periodista o comunicador, y sobre todo cuando comencé a difundir entre cercanos y medios de comunicación local, mi propia columna de opinión. No se trataba, pensé, de esgrimir más lenguajes cultos para los cultos, aunque a estos también les ha llegado, sino de ser un pedagogo de las disidencias y en últimas, conversarle a las personas del sector social o identidad a la que pertenezco –el LGBT-, y a la gente del común, es decir la gran mayoría, iletrada y sin mas razones que las del lenguaje común y la malicia indígena. Ser un marica que hable marica, para que al entenderme, se revolucionen los maricas de la base y unos cuantos de los que les rodean.
Y si que me ha funcionado. Soy una loca mediática con incidencia en los públicos que me interesa revolucionar. –María Borealia dice que soy el líder homosexual más bullicioso, que no dejo nada para mi privacidad, incluso se atreve a pronosticar que me suicidaré en público, frente a los medios con llamado mediante un boletín de prensa. Ojala se cumpla su premonición.
Claro que incidencia no es equivalente a aceptación, algunos de mis fieles lectores son mis detractores, pero eso también estaba incluido en las intencionalidades: ladran perros, Sancho, señal que cabalgamos.
En un país donde los grandes cultos, los intelectuales incluidos algunos también maricas, han pregonado que las locas no leen, entre estos nuestro gran líder León Zuleta, un muy alto porcentaje de los más de 60.000 usuarios entre correos directos y de grupos, mas las redes de resistencia y alternativas en el ciber espacio –guetos de machos que se han tenido que soportar a este marica opinando-, mas los medios locales y nacionales, que reciben mis escritos, me lo indica que no sólo me leen sino que les llegan mis escritos.

“Nunca habría podido describir mejor la rabia que siento por la homofobia en la que vivo a diario”, “que bueno que todos tuviéramos la berraquera de decir las cosas como vos”, “Manuel nunca me había pensado desde ese punto de vista”, “aunque no tengo tu valentía te apoyo en tus reivindicaciones”, y son frases extractadas de cientos de correos electrónicos que maricas del común, gran parte aún en el closet, me envían y que para mi no significan simples alabanzas que acrecienten mi ego, sino la evidencia de que los puse a pensar, y les toque los sentidos en perspectiva de autovaloración como personas y de ciudadanos participantes y que pueden exigir sus derechos.
Uno de tantos, incluso, me ha reconocido cuanto le fastidiaba que yo fuera una loca gritona de mi condición sexual, decía, pero también la manera en que mis escritos y pronunciamientos públicos lo fueron motivando para su tesis profesional, y posteriormente de maestría y doctorado. Hoy, además que reconoce que su salida del closet fue en mucho motivada por mis escritos, sus trabajos de investigación son esas palabra sueltas que he venido planteando, pero llevadas a los niveles estándares del idioma y de la cientificidad. Ahora le llegará a los cultos, pero antes ya ha tocado a muchos de los comunes y corrientes.
Es decir que efectivamente poco o nada leen ese lenguaje culto que los intelectuales escriben en español estándar para gente culta. Pero si en cambio, y lo han demostrado efectivamente lenguajes como el del cine, un lenguaje de las sensaciones cercanas, y en general esos donde antes que razonar, recordamos vivencias sentidas en la piel.

En ese sociolecto (1) marica, por ejemplo, la palabra uno –escogida para maricadas que uno piensa en ves del yo, se escucha en los corrillos de locas como “una” y genera identidades en un amplio universo LGBT. Una es cualquiera, casi un sinónimo universal en los códigos internos del grupo para hombre gay. Y en femenino, es la manera histórica de exorcizar o transgredir, en la intimidad de nuestros colectivos, al macho “straight” y estándar que nos impone la cultura. Su utilización en femenino nada tiene que ver con la confusión de si somos o no, o queremos ser o no, hombres o mujeres, sino con un lenguajear trasgresor.

Dice Tomas Carrasquilla (2), nuestro etnoliterato y no costumbrista como le quieren hacer aparecer muchos cultos, además cuyo ser marica también quedara sepultado entre sus biógrafos decentes, en uno de sus textos que “un culto es un salvado de la montonera” yo me permitiría en términos de defender un sociolecto marica, que desde mis lenguajeares lo que pretendo no son más locas cultas, aunque en el fondo también se logra, sino locas salidas de la montonera en cuanto a la manera de verse, de percibirse y de asumirse en el mundo. Principalmente hombres gay –pues soy una de ellos-, aunque también lesbianas, bisexuales y trans.

1. Se usa el término sociolecto para designar el habla relativamente homogénea de una clase o grupo social.

http://es.wikipedia.org/wiki/Dialectolog%C3%ADa

2. Compuesta por más de treinta piezas, entre novelas, cuentos, crónicas periodísticas, ensayos y perfiles, la obra de Tomás Carrasquilla es un referente esencial de la cultura colombiana.

http://www.reddebibliotecas.org.co/sites/Bibliotecas/News/Paginas/TomasCarrasquilla150a%C3%B1osdesunacimiento.aspx

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