Pensar con la cola y los de la cola … Un llamado a la izquierda en Colombia

En memoria del maestro Fals Borda y de León Zuleta Ruíz.

Al maestro Fals Borda tuve la oportunidad de topármelo en persona, el día que inscribíamos conjuntamente nuestra lista como candidatos al Senado de Colombia por el Frente Social y Político en el 2002. Un hombre viejo a quien nunca había visto ni en fotos, pero de quien había oído hablar bastante durante mi formación como docente de Sociales en la Universidad de Antioquia. Estaba allí, solo. Cuando llegué y tras intercambiar un par de miradas y sin que dejara de sonreírse, como un niño que se prepara para hacer sus pilatunas, me dijo: yo soy el último de la lista.
Estiró la mano y me dijo su nombre, al tiempo que mi cara se ponía más roja de lo habitual. Había jodido tanto para que no me bajaran más allá del quinto puesto, luego de Caycedo del Partido Comunista, el de Fecode y la representante de las mujeres -la cabeza era Carlos Gaviría Díaz- que las palabras y la sencillez de su persona me confrontaban. Como intuyendo mi vergüenza precisó: me gusta ese puesto. Yo lo solicite desde el principio. Igual pasó con la constituyente del 91 y la sorpresa es que termine con un escaño.
No fue una charla muy larga, pues en pocos minutos el pasillo se lleno con las algarabías de candidatos, acompañantes y escoltas de los otros personajes, que fueron tomando para si al maestro y terminé por quedare solo, aunque congraciado con la izquierda colombiana. Por fin alguien consecuente que aplica lo que predica, pensé, después de haber tenido que sufrir, en ese momento y durante las reuniones previas, la arrogancia ultraconservadora y homofoba de la gran mayoría de mis compañeros de la lista, excepto Gaviria claro.

El muy breve encuentro con Fals Borda sirvió para reafirmar algunos principios que ya alentaban mi lucha y sobre los que pude reflexionar muchas veces durante mi paso por el Alma Mater, escuchando, casi siempre como pie de página, la referencia a algún texto de este maestro. Principios que una y otra vez argumento desde cuando gestaba la sociología académica en Colombia. El dinamismo social y el Interaccionismo simbólico, por ejemplo, definidos como: el fluir de las costumbres y creencias de una sociedad. Y sobre el que precisaba que: El cambio se evidencia a través de las interacciones de cada persona con el resto social y como el conjunto afecta al individuo, marcando un comportamiento de comunicación global de sujetos relacionados entre sí. Como Dewey, El maestro no solo consideraba que los conceptos en los que se formularon las creencias son construcciones humanas provisionales, sino que con relación al tema de las diversidades sexuales y en la interacción con esta pobre loca de Medellín, lo estaba demostrando. Mucho mas viejo que la mayoría de los otros lideres de la izquierda, además de ascendencia costeña con una carga cultural machista y falocratica, Orlando Fals Borda, demostraba en su actitud considerada frente al sector LGBT, que las cosas y las luchas no se respetan hasta que no las entendemos más allá de los fantasmas, -ya algunos hoy lo han venido asimilando-. Sólo sin la venda de los principios dogmáticos, que dan la mirada incluyente que ostentaba el maestro y donde se deja de lado comentarios radicales y raseros como que la revolución no entra por el culo y que es de machos, para excluir a los maricas, se adquiere visión para comprender que nuestra lucha política es también, por lógica, una lucha de izquierda (de principios, ideales y revolucionaria) donde la autonomía principal del ser humano y del ser humano político, debe partir por revolucionarse en la concepción y apropiación autónoma, soberana, sobre su cuerpo, su género y el ejercicio de su sexualidad. Contrario a un simple arrebato de locas faranduleras y mostronas, que era lo que al parecer la gran mayoría intuían con la presencia de un candidato gay en su lista al senado. Consecuencia entre discurso y acción. El maestro Fals Borda quien actúo como presidente honorario del Polo hasta su muerte, se constituye en referente obligado para quienes hoy desde la izquierda o de la social democracia, quieren entender de una vez por todas que: Las personas seleccionan, organizan, reproducen y transforman los significados en los procesos interpretativos en función de sus expectativas y propósitos. ¿Cuáles son entonces hoy sus expectativas y propósitos para con este sector en proceso político de maduración? ¿Será acaso, seguir simplemente actuando como mecenas de nuestras luchas intestinas o tomando partido favorable en perspectiva electoral? Por el contrario, ¿No sería el momento preciso para asumir su compromiso como soporte de unos principios de vida desde la izquierda y a acompañarnos en el proceso de maduración política y revolucionaria?
Podrían, además, aprovechar el momento histórico para resarcirse con León Benhur Zuleta Ruíz –su compañero “el otro”-, quien muchas veces los sufrió en carne propia y en cuya memoria hoy se regocijan impunemente, como un simple acto más de exhibición. Hacer algo por combatir el mal que lo llevo a la tumba, asumiendo que su silencio de tantos años y la actitud politiquera de muchas locas que hoy lo usufructúan, les convierte en cómplices de la homofobia y sus consecuentes crímenes de odio.
Necesitamos antes que discursos ideológicos y de partido -igual un sueño de León- escenarios de formación política y de izquierda, no electoralista, que incluyan decididamente y por fuera de roscas y guetos, al sector LGBT. Formación en la perspectiva de la “ciencia proletaria” que soñaron en su momento y a la par o junto a Fals Borda, Freire como la “pedagogía del oprimido”, Vasconi la crítica a la escuela capitalista y a la neutralidad científica, Zea con la “filosofía latinoamericana” y Camilo con su practica y pregón de la “teología de la liberación”. Escenarios de formación donde se pueda motivar el ejercicio de una “praxis” en “toma de posiciones”: de clase e ideológica.
Escenario de formación no sólo para seguirse aprendiendo de memoria los manifiestos y manuales para luego vomitarlo como sabios arrogantes en plaza pública. Sino, por el contrario, donde fortalecer el aprendizaje y la apropiación de una comunicación popular, de una Comunicación ciudadana en perspectiva popular y revolucionaria. Donde el quién se sobreponga al qué. Un escenario donde se permita a la par con la crítica, visibilizar y posicionar nuevos líderes y lideresas que movilicen y promuevan nuevas maneras de resistir y de hacer política.
En el sector LGBT necesitamos menos sabios que escriban y digan para si o los que logran entenderles y por el contrario un mayor esfuerzo por recuperar o instaurar la voz sociológica al estilo Fals Borda. La voz popular. La cotidiana, de amigos de la calle que se recuperan como cómplices de sueños y de luchas. Aunque seamos los últimos de la cola. Memoria eterna al maestro.
Medellín, agosto de 2008.

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