Líbrame Don Bosco de ganarme el cielo … Reflexiones de un marica Salesiano sobre el amor hacia los menores

A propósito de la llegada a Colombia de los restos de San Juan Bosco

Mi reconocimiento de agradecimiento a la Comunidad Salesiana y a Ciudad Don Bosco, al celebrarse los 150 años de fundación de la Congregación y a Don Bosco, su fundador, próximo al bicentenario de su nacimiento (2015)

La verdadera santidad consiste en estar siempre alegres… Uno solo es mi deseo, que seáis felices aquí y en la eternidad.

La voz del Padre Parrita, como le decíamos cariñosamente, o un poco menos ceremoniosa, la del Padre Leo, nos embelesaban, mientras, amontonados en pequeños grupos, nos refugiábamos del frio de la noche. Eran las historias y frases de Don Bosco[1]. Lograban hacerme volar la imaginación por encima de su nominación sagrada y me presentaban, en cambio, a un hombre rebelde, una especie de héroe que ejecutó acciones sociales en favor de los jóvenes, aún, desbordando las reglas, godas e inamovibles, de la Iglesia Católica y también las de su propia familia. Muchas de sus frases, transmitidas por los curas Salesianos, las vine a entender pasados los años y las experiencias. Como la mayoría de mis compañeros, era un niño de 11 años a quien la existencia condujo para vivir una experiencia de vida y de formación allí, en una de las cumbres empinadas que circundan a Medellín. El potrero de las mulas, se llamaba cuando era el coso municipal y antes de que el Padre Carlos María González, lo transformara en la Ciudad Don Bosco. Allí y a través de rituales como el de esas noches de tertulia, se cumplía la premisa del italiano: Los jóvenes no sólo deben ser amados, sino que deben notar que se les ama.

Los curas de Don Bosco, me educaron, además de en la alegría, en la labor en camaradería, en la sana competencia y en el trabajo. Mantenerse en actividad mental y física permanente[2], era según su orientador, la mejor forma de orar y de acercarse a dios. Nada distante al pensamiento creativo de que me hablarían los sicólogos y expertos de la conducta en la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia, cundo me hice docente. Desde esa perspectiva, nunca fui para ellos un marica, o un niño afeminado del que podrían haberse aprovechado en lo genital. Ese espacio de mi vida y mi cuerpo, puede entonces, como debería ser, descubrirlo y disfrutarlo mediante el juego a ser y sentirse hombres, con algunos de mis compañeros de mi misma edad o quizá un poco mayores. Siento la obligación de manifestarlo públicamente ahora que el tema de la corrupción de menores confronta a la iglesia. Ningún cura trató nunca de aprovecharse de mi cuerpo ni de mi orientación sexual, ya evidente, ni mucho menos trató  de enderezarme por la vía de ser macho. No solo me respetaron, sino que además, me inculcaron muchos elementos para formarme como hombre, como persona. Su método de búsqueda constante de la alegría, la camaradería sincera y del trabajo permanente, daba otras posibilidades de relacionamiento, alternativa al sometimiento y la obediencia, que en otras comunidades desemboca en el autoritarismo y abuso pederasta. Abusa de mí quien me ve inferior y por ende vulnerable.

Posiblemente, algunos de los curas de Don Bosco con los que me crucé en mi niñez y adolescencia eran heterosexuales. ¿Célibes o no? vaya uno a saber, sus palabras y miradas con las mujeres los delataban. Otros tantos eran homosexuales, –ojo de loca no se equivoca– con un celibato que igual no puedo juzgar. Pero nunca pederastas. Siempre  respetuosos de nosotros y de su labor social por sacarnos avante. Eso tradujo, al menos en mi caso, en bienestar y seguridad para la vida. La meta educacional del educador fundador de su Comunidad Salesiana. Asunto que no solo se les reconoce y agradece, sino que además motiva la curiosidad y el homenaje frente a las reliquias del personaje en peregrinación por Colombia.

Tengo en mi agenda entonces, presentarme ante la urna con la reliquia[3] de Don Bosco, como un homenaje de gratitud por sus formadores salesianos de Ciudad Don Bosco. Y aprovecharé además, según lo indican los dogmas de la iglesia católica, para tratar de lograr su intercepción como santo. Que me permita continuar y culminar mi vida con el precepto libertario y revolucionario que de sus enseñanzas aprendí: Soy un marica siempre feliz y trabajador y por ende un marica santo. Esto último me pone en aprietos. Por eso además, le imploraré, que esa santidad en la alegría que de él prendí, no me aboque hacia la gloria del cielo. Qué horror tener allí que toparme y compartir la eternidad con los miles de curas, pastores y papas, pederastas, que no siempre maricas, perdonados por la Santa Iglesia Católica a través de la historia. San Juan Bosco, en vos confío.


[1] Juan Melchor Bosco Ochienna o Don Bosco (1815 – 1888) fue un sacerdote católico, educador y escritor italiano del siglo XIX. Fundó la Congregación Salesiana, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, la Asociación de Salesianos Cooperadores, el Boletín Salesiano y el Oratorio Salesiano. Promovió la Asociación de Exalumnos Salesianos, el desarrollo de un moderno sistema pedagógico conocido como Sistema Preventivo para la formación de los niños y jóvenes y promovió la construcción de obras educativas al servicio de la juventud más necesitada, especialmente en Europa y América Latina.

[2] Sistema Preventivo: Si estas ocupado en mente y cuerpo en asuntos que te hagas sentir persona y se te reconoce tu labor, tendrás menos posibilidades de transitar el camino marginal de la delincuencia.

[3] La reliquia de Don Bosco que visitará a Colombia consta de una parte del cuerpo del Santo (una mano) que está depositada en una pequeña caja metálica herméticamente sellada, dentro de una réplica del cuerpo hecha en cera.

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3 Respuestas a “Líbrame Don Bosco de ganarme el cielo … Reflexiones de un marica Salesiano sobre el amor hacia los menores

  1. ¡Qué bonita reflexión, Manuel José! Somos muchos a los que el buen hacer de la Iglesia en nuestra educación nos ha influido de por vida. Pero existe también esa Iglesia que se manifiesta como la cabeza de un monstruo, con ésa con la que no quieres ir al Cielo. Mi experiencia también es que me educaron curas heterosexuales y homosexuales aunque célibes a los que le importó bastante poco qué haría después con mi pito y más qué instrumentos podría yo tener para desenvolverme en la vida. Esos curas merecen todo mi respeto. No lo merecen quienes sin estar libre de pecado lanzan piedras contra los vulnerables ya sea de palabra o de hecho. Quienes no distinguen delito y violación de orientación sexual. Quienes miran a las personas por lo que poseen y no por lo son o pueden llegar a ser.
    Son éstos mismos quienes se rasgan las vestiduras ante la idea de un cisma entre los ricos de derecha y los que con o sin ideología política hacen su trabajo con alegría como bien apuntas. Ojalá ese cisma se produjera.
    Un abrazo, Manuel José.

  2. jajaja Manuel, sí, se te concede lo que pides. Pero recordá que en el cielo hay muchas piezas, dice el Señor y Don Bosco dijo que iba a esperarnos allá. Así que no temas, vamos todos sus hijos a estar en un patio especial, el Patio Salesiano. Dios te bendiga pues.

  3. sabes que manuel, hoy me traes a la memoria la etapa mas linda de mi vida, esa etapa de pasar por ciudad Don Bosco, marcò mi vida de una manera tan radical, que gracias a la enseñanza Salesiana, no terminè en las calles y soy un profesional.

    Ese paso por Ciuadd don Bosco, El padre leo, mary, martha, el padre corosito…montavo, ,,,,mis formadres a ellos a los sacerdotes que asi como tu dices nunca interntaron ni siquiera tocarme, o un abuso, al contrario, esas noches frias, el compartir la ruana del padre leo que todos queriamos estar debajo……….que bellos recuerdos…….

    A mias compañero ma sintimos Uber orlando vallejo y a dairon,,,,ojala esten vivos…a la chinga. en fin tantas reuniones que me he perdido d eexalumnos y que la proxima no me la perdere….gracias Don Bosco…Gracias comunidad salesiana…..Termino con una frase de ” El que no trabaje que no coma” a sabio don bosco

    gracias manuel…..tu amigo Carlos Eusse

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