La revolución sí entra por el culo … … … … … … … La ruptura con las verticalidades es una razón más para que el sector LGBT se sume a la Ola Verde de Mockus y Fajardo este domingo 30 de mayo

A propósito de las próximas elecciones presidenciales en Colombia


Vamos a darle la vuelta al ser machos en Colombia, hacia nuevas masculinidades. Imágenes tomadas de diferentes sitios de Internet.

Con solo mirarlos, yo reconozco un marica porque le encanta llamar la atención sobre su trasero. Caminan apretando las nalgas como si llevaran un frijol o una arveja en el culo.

Aunque no era para mí, sino por un estudiante adolescente que pasaba por la acera de enfrente, fue inevitable que me ruborizara, en una mezcla de rabia y pena. Por ellos, claro. Era un grupo de obreros, que terminaban su jornada en una de las construcciones aledañas a mi casa y con los que compartía el bus, dos sillas atrás de la mía.

Típica actitud de los tantos machos agrestes que habitan nuestras ciudades. Me dije, Mientras reflexionaba que, a eso, les ha conducido el modelo cultural varonil que prima en el país. Las formas agresivas y grotescas para hacerse sentir macho, incluidos, claro, el hablar gritado en público y los chistes a través de los cuales dejar claro, que eso, débil, diferente, no se quiere ni se puede ser y, por ende, hay que atacarlo y menospreciarlo.

Ni sus cerebros ni su lógica admiten otras opciones de respuesta, más allá del golpe físico o de la otra manera, también violenta, de aporrear: el menos precio en público, la agresión moral, la burla, el señalamiento soez y grotesco. Esos machos tienen su libreto. Creen, en su lógica visceral y genital, que no se equivocan, ni se tuercen, ni se doblan. Deben permanecer siempre rígidos, inamovibles, incólumes. Y todo aquel que no acate sus preceptos, se le considera y trata como voltiado, les representa peligro, terror y por eso está contra ellos, los machos.

Machos verticales, que pululan en nuestro territorio, requieren, alaban y escogen, como probables buenos gobernantes, a otros machos de su manada, que garanticen su legado violento y la conservación de ese único modelo de masculinidad.
En la izquierda, el centro, la derecha, la ultra izquierda o ultra derecha – y hasta en la concepción de dios- prefieren a los pastores, también radicales como ellos, que someten a las mujeres como hembras y que repelen a las diversidades de la vida, entre estas a las diversidades sexuales.
Personajes, hombres y mujeres que en sus ejercicios de poder, replican el ser macho: seguro, inquebrantable, tradicional y respetuoso, y por ello mismo, guardián responsable de la perpetua conservación y observancia de su ley.

Ministros, generales, comandantes, cardenales, procuradores, directores, empresarios, gerentes, maestros, escritores, congresistas, periodistas, mantienen, también ellos, ese mensaje en la que se lee e interpreta la prevalencia de su esencia patriarcal, machista, per saeculae…
Todos ellos tienen como principio, dar la cara y poner el pecho: “Sea varón, quédese y responda.” Y como respuesta, el mantenerse seguros, firmes y en actitud de choque: “si lo tuviera en frente le deba en la cara, marica.”
La fuerza de sus acciones está representada simbólicamente siempre en un puño levantado, un arma empuñada o al hombro, la vos ronca y fuerte, un símbolo de lealtad militar, el seño fruncido y la prosperidad de sus negocios, aunque ello implique arrasar con sus competidores. Pero jamás mirarán en perspectiva ni hacia atrás.
La vida como el cuerpo, es lineal y de frente. Superior. Razón por la cual su cuerpo tiene, simbólicamente, partes inferiores y posteriores vedadas, dadas sus características de machos. Antes esa verticalidad mental, inalienable, es imposible hacer una re-significación, una simbología nueva.
El culo, una de estas. Para ellos, entiéndase también muchas ellas como ellos, las referencias a esta zona tienen relación estrecha con la sumisión, el dominio, el sometimiento: poner el culo o que te den por el culo. Fatalidad para el macho.

hombre que se reconozca, se explore, descubra y dimensione su culo –analidades– más allá de la sumisión es un hombre salido de sus esquemas verticales y radicales. También es un hombre peligroso, terrorista, podría atreverse a cuestionar su statu quo como machos. Ya no se está mirando en frente exclusivamente como escenario e instrumento para someter, sino que se puede mirar atrás. Y entonces en la conquista se reconoce que se hizo mal, se puede devolver, rectificar, disculparse.
Por eso, sostengo que la revolución también entra por descubrirnos y apropiarnos del culo. De darnos la vuelta y empezar a reconocer y explorar, a valorar, a dimensionar la vida como algo diverso y sin censuras. Eso hizo Antanas Mockus ante sus estudiantes. Sin pánico alguno a dejar de ser hombre, pero en contravía de la actitud de los machos que solo dan la cara.
Un Antanas y un Fajardo que se han mostrado machos, con masculinidades fundamentadas en el respeto a la vida, a las feminidades, a las mujeres, al arte, a la nueva formación ciudadana, a la no violencia, y no a la guerra ni a la barbarie de los machos ancestrales.
Mírese el culo, decían las abuelas, antes de juzgar y de reaccionar, de responder. La invitación entonces de esta fórmula presidencial, no es a que le demos la espalda a los avances, ni a que nos dejemos dar por el culo de otros sectores de machos violentos, sino a que tengas la posibilidad de otra mirada, que rectifique e incluso, que reconozca que la hemos cagado. Y que la vía de salida al conflicto social y armado, requiere de menos machos, únicos y con un solo molde y más, de muchos y diversos. La unión hace la fuerza. Las imágenes sagradas se permiten el falo, pero casi ninguna el culo.
Ahora que tendremos una nueva imagen sagrada: La vida, démosle la oportunidad, como la mayor muestra de revolución en su favor. Sin culo, toda esa mierda que tenemos acumulada después de años de guerra sin sentido, podría salir y dejarnos ver, sin la rabia del macho, la búsqueda de soluciones.
Mi ruta había terminado, justo en frente de la Universidad de Antioquia. Alcancé a sentirme inmensamente feliz y mimado de la vida por la posibilidad de haber accedido al conocimiento y en un espacio libertario.
Esa educación es la que necesita el grueso de hombres y mujeres de este país. Bajarme de ese bus de los machos. De una vez en la primera vuelta.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s